Se siente, ahí viene. Está tan vacío, tan estático y grisáseo. Está tan lejano que los demás no lo ven. Solo yo, porque lo conozco de otras vidas, y porque me se de memoria su caminar.
Podría escribir mucho sobre el, pero se que voy a aburrir con mis palabras. Prefiero guardármelo para mi, en una caja llena de polvo.
Y solo abrirla cuando esté sola y melancólica.
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