9.10.09

Viviré del cuento, comeré fantasías y ensueños.

Canta alto, no la veo. Todavía sueño con ella. Ella mirando un cielo que ya no está. Ella riendo de manera infantil. Ella bajando las escaleras, haciendo mil sonidos distintos, como una orquesta. Ella, tan dispuesta. Ella, igual a mi. Y tan distinta. Con sus ojos pegados en mi nuca mientras me iba. Tal vez se le escapó una lágrima. No se, no la veo.
Dicen que está tan alta como yo, y que sus pies no tocan la tierra, porque ella no pertenece a nuestro mundo. Vuela por encima de nuestras cabezas, y su mente es un torbellino de colores y situaciones ideales, con cien músicas sonando al mismo tiempo en un bochinche infernal. Me contaron que Violeta luce muerta, como si algo le pesara dentro suyo, y yo creo que es ese mismo torbellino el que la aplasta, porque piensa demasiado. Ella, sonriéndome desde el balcón, con una muñeca atada en la espalda, y un extraño tocado de plumas amarillas sobre la cabeza.
-Tomemos un té.- dice una vocecita finita como un cascabel, dulce y amable, sincera a mas no poder. Y una mano del tamaño de mi propio dedo sería la que se aferraría de mi pantalón, para llevarme de la puerta al living, y de ahí al comedor. Juguemos tu juego Violeta; juguemos hasta que se ponga el sol y tenga que irme de tu vida, porque no soporto ser yo.

1 comentario:

Unknown dijo...

comeré fantasías y ensueños. que lindo eso