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29.12.13

Reflexión

La vida te da momentos de mierda y momentos buenos. Te patea, te insulta, te apedrea cuando lo que mas necesitas es una caricia o un gesto de amor, para luego abrazarte y hacerte saber que todo va a estar bien.
Tuve un fin de año especialmente difícil. Por primera vez viví en carne propia lo que significa tener a un ser querido ausente. Fue peor que una muerte, porque era el saber que esta lejos, que te necesita, necesitarlo vos también y no poder hacer nada al respecto. Ni siquiera levantar el teléfono y llamarlo para decirle, una vez, dos veces, incansables veces, estoy acá, no me olvidé de vos, te quiero, pienso en vos todo el día, todos los días, en todo momento.
Pasó septiembre, pasó octubre y también noviembre y diciembre. Y cuando creíamos que estábamos terminando este 2013 de la peor manera, la vida decidió darnos una buena. Nos juntó a la familia (que se unió mas que nunca en esta separación) nos hizo darnos las manos y cuando le preguntamos qué era lo que pasaba, cuando quisimos saber el por qué de esa seriedad, nos dejó saber que pronto seríamos los mismos que eramos al principio. Nos dijo, estarán todos juntos para el comienzo del 2014. Vuelve Camila de Rusia. Nos comentó también, que si bien seríamos los mismos que eramos, estaríamos cambiados, porque fuimos atravesados por una tristeza que no conocíamos antes. Habíamos sido cacheteados por la ausencia, por la injusticia, por todo lo malo que antes desconocíamos o creíamos desconocer. Ahora somos otros, pero casi que somos mejores. Resistimos, aceptamos aquella mierda que nos tocó, y pudimos sobrevivirla. 
Así que ahora me despido del 2013 agradeciendo lo que tengo. Y lo que tengo es una familia que no es perfecta, pero que aprende a quererse y a estar presente cuando nos necesitamos juntos. Me rodeo de gente buena que quiere que llegue el cambio al mundo. Me rodeo de gente que me hace bien. 
Gracias entonces a la vida por enseñarme esta lección. Bienvenido 2014, empezarás con el pie derecho y eso es una gran cosa.

1.1.13

veinte trece

No me propongo nada para este año que empieza.
Quiero dejar de planificar y empezar a vivir de los impulsos.
Si quiero llamarlo, lo llamo.
Si quiero reirme, me río.
Basta de este eterno engaño a mi mente.

31.12.11

Resoluciones para este 2012 que comienza

Me pongo pequeños recordatorios en mi billetera. No vaya a ser que me olvide de mi persona. Frases, palabras, hasta largas historias. Fotos. Mensajes. Todo sirve cuando se trata de ayudarme.
A veces no se que me pasa y a la vez lo tengo bien claro. Es mas sencillo mirar atrás cuando tengo estos papelitos en los resquicios de mi billetera, metidos entre los billetes y las monedas, unos arrugados, otros doblados prolijamente. Pequeños mensajes que escribo sin pensarlos demasiado, así me sorprendo cuando los leo.
Hoy escribo..
31 de diciembre del 2011.
Tengo que bloquear los impulsos
y al mismo tiempo ser mas impulsiva.
No me importa el mundo.
Ya no me importa nada mas.

Solo sentir.
Necesito dejar de mentirme
porque mi verdad es para gritármela,
tirármela por la cabeza.
Abrirme los ojos y sin preámbulos
decirme que te necesito.

Voy a tomar estos dos mensajes como mi base para este nuevo año que arranca. Miro mi 2011 y me quedo satisfecha, como cuando mirás un trabajo terminado, esos cuyo proceso fue arduo, complejo y algo molesto, pero que al finalizar sabés que todo valió la pena. Pero necesito aún mas del 2012. Porque soy así de histérica, porque me gusta aferrarme a los recuerdos. Esta vez necesito poner una especie de muro entre lo viejo y lo nuevo. Simplemente para dejarlo atrás y al mismo tiempo tenerlo ahí al alcance cuando quiera husmearlo. En el 2012 voy a dar lo mejor, para conseguir lo mejor. Quiero mas de este sentimiento de felicidad.
Ah si, claramente yo también espero un mensaje que me cambie la noche. Pero es mucho pedir, no?


14.12.09

¿Todo estará terminando o vamos a estar empezando?

Que no se tenga que ir. Que las cosas se resuelvan rápido. Que sea feliz. Que esto no termine. Que lo nuevo esté bueno. Que el futuro sea genial. Que el año que viene sea el mejor de mi vida. Que si termina, no sea tan duro.

Y que por lo contrario, si vamos a estar empezando, que empecemos con el pie derecho.