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21.3.19

Me hiciste un café dulce por demás.
Te diste vuelta y dejaste de abrazarme cuando todavía no me había quedado dormida.
A la mañana no me diste un beso de buenos días.
No me respondiste el meme que te mandé
(o solo me pusiste una carita riéndose).

Pero un día me trajiste chocolates del sur y supe que me amabas.
Es que venía con miedos y dudas, porque aun que la juego de fuerte soy una niña insegura en mi interior.

7.3.18


Caminás rápido, apretando mis dedos entre los tuyos. Yo me dejo llevar, en silencio. Muy a menudo estamos en silencio, noté el otro día. Me gusta, porque no es uno de esos baches incómodos que necesito llenar con palabras innecesarias. Es un silencio que fluye, que me resulta natural. Es uno que me gusta porque me da mas tiempo de contemplar.

Me gusta, también, eso de poder mirarte en silencio. Te miro de perfil, cuando estás con el celular,o mirando una película. Tenés una nariz perfecta, unas orejas enroscadas y chiquitas y miles de pecas. Que lindas me resultan tus pecas. Te miro de frente, cuando te quedas dormido abrazándome de costado, y me doy cuenta de que tus pestañas son inmensas, que se acuestan en tus pómulos. A veces no puedo evitar con un dedo recorrer tu perfil, rascar tu barba, entrelazar los dedos entre tu pelo. 

Me gusta que cada tanto me acaricies la espalda o apoyes tu cabeza en mi hombro, me da confianza y seguridad. Es que como a menudo estamos en silencio, ese gesto tan chiquito me dice el universo entero.

21.2.18

La palabra escrita

Siempre se me dieron mejor las palabras escritas que las habladas. 
En la oralidad soy un torbellino, muevo las manos con ansiedad, me trabo, me como letras. Corro por las palabras como queriendo terminar rápido, no pienso, escupo lo que quiero (o no) decir. Soy atolondrada, inquieta, me apuro.
Siempre me fue mas fácil escribir, porque me obligo a detenerme un segundo. Entonces reflexiono, pienso, tomo decisiones. En este caso me deslizo por la hoja (o el teclado) y me tomo todo el tiempo del mundo para transmitir lo que quiero decir. A veces creo que mi problema es que mi cerebro funciona más rápido que mi boca, pero no más rápido que mis dedos.
Hablando puedo sonar antipática cuando en realidad quiero sonar contenta. Puedo tirarte una bomba que quería ser una caricia. Puedo lastimarte sin querer.
Pero cuando escribo... Ah, cuando escribo se a ciencia cierta que el modo no se va a tergiversar. El mensaje llega completito y hasta un poquito adornado. Amo las palabras escritas en una buena letra cursiva. Pero no la mía, claro. La mía se parece a mi oralidad, es desprolija y atolondrada, se sale del renglón y pega saltos. Se curva cuando debería ser recta, se enreda, pega giros inesperados. 
Me gusta poder decir la exactitud que estoy pensando. Me gusta escribir, porque cuando lo hago estoy sola. La escritura tiene esa ventaja. Cuando te escribo, no me ves. Me escondo en la oscuridad de mi cuarto y te digo todo lo que pienso o siento sin que me mires a los ojos. Nada me condiciona, nada me hace dudar. Nada me da miedo, soy invencible (e invisible).

Siempre se me dieron mejor las palabras escritas. Cuando escribo, soy mi verdadero yo. Cuando escribo, puedo decirte que te amo desde hace meses. Puedo decirte que no lo dije antes porque tenía miedo de que si lo decía, mi yo oral te iba a escupir un 'te amo' apresurado e inquieto. Atolondrado y brusco. Así como soy yo.

20.6.17

Cuando nos vamos a dormir, por dentro te digo un 'Te amo' despacito y asustado, porque se a ciencia cierta que ni siquiera en mi cabeza sentís lo mismo que yo.


10.10.16

pequeña reflexión del querer

Nunca supe querer. O al menos no de ese modo. O al menos eso creía. O al menos... ¿Cómo saber si sabes? Que se yo. Solo se que al tiempo lo quise. Y al tiempo todo parecía poco. Y al tiempo lo quise mas. Y al tiempo, quise mas también. ¿Si lo quiero? Por supuesto.Y me da miedo querer. Y al mismo tiempo quiero mas tiempo con él. Y quiero su tiempo y que me quiera. Creo que ahora sabemos querer. O siempre supimos. Ahora nos queremos. O eso creo yo. O eso quiero. Ay, esa es la duda del querer. Porque ¿cómo se si me quiere? O si me quiere como yo quiero que me quiera. Como yo lo quiero a él. ¿Eh?


15.2.16

"Escuché que en algún lado hay un país que creó una teoría sobre el amor. No es una teoría acertada, pero tampoco es erronea. En este pueblo se cree que todos venimos de una misma estrella inmensa que explotó hace cientos de años, que somos polvo cósmico regenerado, refusionado, y readaptado, para formarnos como somos. Y así como polvo de estrellas giramos ciegamente por este mundo, alejándonos de unas personas, pero acercándonos a otras, En este ajetreo de cuerpos en movimiento, el polvo se junta y reagrupa todo el tiempo, se deshace cuando morimos y se vuelve a formar en otro cuerpo cuando nacemos. Sobre esta base, la teoría sobre el amor dictamina que como polvo cósmico que somos, las personas no nos juntamos por elección o por el uso de la razón, ni nada que se le parezca. Porque la estrella estalló y formó los primeros cuerpos, y de esos cuerpos se formaron otros. Y ya que descendemos de aquel polvo estelar que se reagrupó por primera vez, entonces, estamos destinados a juntarnos y reagruparnos de cierta manera, No nos acercaremos a aquel cuerpo que nos repele, si no a aquel que con una fuerza cósmica nos atrae, al punto que no valdrá la pena luchar e intentar alejarse y reagruparse con otro cuerpo, porque al final, perderiamos. Es que en tal caso tendríamos al universo entero en nuestra contra."

19.6.15

15-20


Ya no más mis manos caminarán en su piel.
Me dijeron que le gustaba cuando acariciaba la palma de su mano con mis dedos, cuando caminábamos por las plazas como en trance. A veces ni hablábamos, solo nos estudiábamos en silencio, mientras a nuestro al rededor la ciudad parecía estallar. Por horas. Por minutos. Despidiéndonos hasta el próximo domingo. Deseando vivir a unas pocas cuadras. 
Deseando que la diferencia de edad no sea tan notoria. Yo, tan inexperta en mis quince. Él, ya en sus maduros veinte.
Deseándonos, simplemente. Besándonos sin control. Hurgando entre nuestras ropas, sin nunca llegar a destino. Jugando con mi pelo mientras me atraviesa con la mirada. Tocando con las yemas de los dedos su barba rasposa, riéndonos del mundo, jugando a ser mayores.
Despidiéndonos en la parada del 184 por última vez. Deseando vivir uno al lado del otro, quizás. Y caminar en círculos imperfectos, en mi jardín. Acariciando la palma de su mano con mi boca cuando mi papá no nos ve.

25.5.15

Querer para siempre

Quererte con fuerza
Quererte sin razón
Quererte porque no hay nada mas lindo
Quererte porque es lo mejor

Quererte hasta desesperar
Quererte sin parar
Quererte hasta morir
Quererte a reventar

Quererte porque mi mamá me dijo que te quiera
Quererte siempre a mi manera
Quererte porque la distancia me duele
Quererte en otoño y en primavera

Quererte porque no te conozco
Quererte porque tu cara me suena
Quererte en besos dulces
Quererte en todas tus penas

Querer tu beso en la mañana
Querer todas tus manías
Querer tu noche eterna
Querer también tus días

Querer todo lo que tengas
Querer darte todo mi presente
Querer conocerte, 
todo eso, y para siempre

8.2.15



Que me acusen de sentimental pero, en serio, fue lo único real en mi vida. Y por eso le agradezco.
Hoy busqué una vez mas entre sus textos algo que me haga sentir, vibrar, emocionar. Lo encontré por supuesto, como siempre en estas fechas melancólicas. Lloré con amargura, tantos años después, y no pude evitar preguntarme ¿dónde estás cuando mas lo necesito? De corazón espero que esté bien. De corazón, espero que se acuerde de mi con el mismo cariño con el que yo lo recuerdo cada febrero. Es que él fue mi primer amor, y me atrevo a decir, al único al que amé con sinceridad. Tal vez por la tierna inocencia, tal vez porque en realidad lo merecía, El resto de ellos fueron tan superficiales y crudos que sólo dejaron cicatrices abiertas.
No tengo reproches, sólo una leve molestia en el pecho cada vez que leo una palabra suya. Y su nombre rebota en mi mente cada 7 y cada 15 de febrero. Siempre sonrío cuando lo pienso. Me dejó el recuerdo mas feliz, con el gusto mas amargo entre mis labios.

13.10.14

Si bien ya no me pasa
eso de pasar por nuestra esquina y recordar que
ahí lo besé por última vez
todavía me pasa que
cuando lo veo
siento ganas de
ese no se que.

Y cuando no nos hablamos
(pero nos vemos de lejos, tal vez añorando, tal vez detestando)
ese no se que parece desvanecerse en la bruma.

Ya no siento nada, pero lo siento todo..

23.8.14

para anónimo


Tenía una idea aproximada de lo que iba a pasar.
Ibamos a encontrar cada uno en el otro aquello que nos hacía falta. Ibamos a sentir como nos completábamos por dentro, ya que el otro representaba una pieza única y exquisita, un reemplazo perfecto, un vacío llenado.
Al principio sólo hablaríamos de aquellas cosas tontas que tenemos en común. Nos concentraríamos en cosas banales, insulsas, poco interesantes. De apoco escarbaríamos en lo profundo de nuestras mentes, en nuestros amores pasados, en nuestras desgracias.
Encontraríamos en el otro, que pasamos por lo mismo. Que las heridas de cada uno, siguen abiertas, y que fueron hechas por el mismo cuchillo. Tal vez de a poco nos daríamos cuenta que para sanar necesitábamos otra mano en la nuestra. Otro nombre que repetir antes de ir a dormir, en ese estado de duermevela que es como un espiral. Un espiral de brumas indecisas. Un espiral lleno de ¿lo llamo? Pasaron dos días y no hablamos, ¿que hice mal? Sus ojos son tan brillantes, sus labios son tan suaves. Su nombre rebotando en las paredes de la cabeza, su mirada lo último presente antes de sumirse en el sueño.
Paulatinamente comenzaríamos a hablar de nosotros como una sola unidad.
Cada uno estaría presente en todo momento del otro, tal vez solo en sus respectivas cabezas, tal vez acompañando, tal vez a la distancia, tal vez tan cerca, tan cerca, tan cerca..
Entonces nos daríamos cuenta de golpe. Esto es amor. Esto es en serio. Es lo que buscábamos sin darnos cuenta, cuando solo queríamos olvidar aquel otro nombre que rondaba en nuestras cabezas antes de ir a dormir, en un espiral de duermevela, amargado, oscuro,desesperado.
Y llegaríamos así a ese instante perfecto en que conocemos cada parte del otro. Cada centímetro de piel, cada pensamiento, cada historia.
Si, tenía una idea aproximada de lo que iba a pasar, y todavía no lo conocía.

21.6.14

Días en los que me quiero descoser

Hay dias que te quiero cruzar en el colectivo, que te sientes a mi lado y me sonrias mientras me saco los auriculares. Ese encuentro nunca llega, pero el momento vive firmemente en mi cabeza.
Hay otros días que te odio por no haberte despedido, por haberme lastimado, por no haberme querido ni la mitad de lo que te querías a vos mismo. Esos dias son nublados, pero no les presto mucha atención..

30.3.14

i was his, and he was mine

Pasó el peso de una pierna a la otra, inquieto. 
El piso de baldosas resquebrajadas pareció mas cerca de sus manos, como si se moviera o como si el se estuviese encogiendo. Era solo una ilusión óptica, claro.
Para no desesperar, prefirió pensar en su boca, en sus manos finas tocándolo, recorriendo su cara, en su espalda alejándose para siempre. Se dio cuenta de que se inquietaba mas aún, como si el solo pensarla lo enloqueciera a una velocidad vertiginosa. 
Cerró los ojos, procuró olvidar. Pero sus ojos llenos de vacío volvían para atormentarlo, su voz de desencanto retumbó en su cabeza.
-No vamos a hablar mas, te lo prometo.- su cara no expresaba emoción alguna, el viento hacía bailar algunos mechones de pelo delante de sus ojos y el creía que iba a morirse.
Con fuerza, intentando sacarse la piel quizás, se refregó los ojos, la cara por completo, se despeinó el pelo. Estaba desesperado, no sabía que hacer. Las últimas palabras dichas se mezclaban con las que nunca se dijeron. Las frases habladas eran un remolino dentro de su memoria. Alzó la vista al cielo.
Siempre decís que el amor es dolor. Eran las 5, y todavía no volvía. No sabía si lo haría alguna vez, tal vez ya no vivía en ese departamento antiguo del barrio de Palermo, donde se acostaron y solamente se miraron por horas, descubriéndose por primera vez. Y yo ya no te amo, solo me lastimás y yo te lastimo a vos, ¿para qué seguir con esto? De pronto era de noche, ya no sentía los pies, solo le dolía el pecho. Estaba confundido, tal vez nunca habían existido. Tal vez estaba dormido, tal vez ella era solo un invento de su cabeza. Tal vez había regresado y el no la había reconocido. Vos tampoco me querés. Y creo que nunca lo hiciste. 
Quiso llorar, como nunca antes lo había hecho. Se sentía tan culpable. Era cierto, no la amaba y nunca lo había hecho. Solo le gustaba como su boca, sus manos, su voz y hasta su espalda lo salvaban por las noches, lo alejaban de la soledad. Tal vez el tenerla cerca lo alejaba del dolor de estar con alguien que en verdad amaba. Era un hombre egoísta. No la amaba. Nunca la amó.
Se alejo, con la cabeza gacha, arrepentido. No merecía su amor. 
Se abrazó el torso, aceptando el dolor que sentía, confundido, llorando. No entendía nada. Pensó que quería verla.
Se detuvo en seco cuando una mano lo agarró del hombro y lo hizo voltearse lentamente. Sus ojos vacíos lo miraron y se llenaron de alguna clase de alegría, pudo verlo. El mismo se emocionó y sintió un calor adentro suyo que hacía meses que no sentía. Se le aclaró la cabeza en un instante, como por arte de magia. La amaba, siempre la amó y nunca dejó de hacerlo.
-Era cierto, eso de que el amor es dolor.
La abrazó y se dio cuenta de que no quería soltarla nunca más.

20.1.14

Historias que se cruzaron de casualidad

Cada piedra en el camino la marqué con su nombre y el mío. En cada flor creí sentir su aroma, y en cada nube creí ver sus ojos. Caminé por varias horas marcando, oliendo, mirando. Empapándome de su ausencia, porque cuando no está lo llevo conmigo en cada pensamiento. En cada piedra, en cada nube y en cada flor. Me desligué del resto de mí. Pareciera ser que ya no soy la misma, que finalmente pude mutar. El camino tuvo algunos obstáculos, pero yo lo sorteé y aunque las piedras se hicieron mayores, mis trazos abarcaron mas y mas, escribiendo su nombre junto al mío.

Ya no veo más. Me olvidé de lo dulce que era su perfume, de la forma exacta de sus ojos. Su nombre ya no significa nada, y junto al mío queda tan mal. Pero si bien ya no es nada en mi vida, el olvido fue paulatino. Me despedí tranquila, porque sabía que el adiós tenía una razón de ser. No conocía esta razón, pero acepté que era lo suficientemente fuerte como para separarnos. Y como viejos amigos nos dimos la mano. En mi cabeza juré que algún día volvería a verlo, tal vez en otro camino, tal vez sin piedras que por la eternidad lleven nuestros nombres.

Mi cabeza enloqueció un poquito cuando entró en mi vida. Quiso apropiarse de mi cordura, de mi cuerpo, de mis palabras. Quiso cambiarme, quiso llenarme de una presencia oscura y destructiva. Fueron tiempos muy raros, porque creí que nos hacíamos bien, cuando en realidad nos hacíamos mal. Y muchas veces quise alejarme, y muchas veces me trajo de vuelta.

Fueron muchas situaciones las que ayudaron a mi cabeza a volver a la racionalidad que nunca debió perder. Fueron luchas, disgustos, golpes contra mi propio cuerpo. Por parte suya, por parte mía. Porque el aceptar sus golpes era golpearme yo misma, el desprecio por el se hizo tan grande que me odié por odiarlo. Me invadieron sentimientos destructivos y creí ser una persona que no era. Me había vuelto solícita a sus planteos, me había acostumbrado a sus maneras egocéntricas y giré al rededor suyo como si fuera mi propio sol. Finalmente, luego de mucha búsqueda de voluntad, me despedí en silencio (no merecía que le dijera siquiera adiós).

Y entonces apareció de la nada, aunque en realidad lo había estado buscando. Me atrapó en poco tiempo, con palabras y gestos románticos. Y suspiré, porque su aroma me recordó a aquel aroma que sentía en todas las flores, y sus ojos también se me aparecían en las nubes. Fuimos rápido. Muy rápido. Y fue vertiginoso.

Un buen día nuestro camino tuvo que enfrentar una bifurcación, una fuerte decisión por parte de los dos. Su dictamen fue si si si. El mío fue no. Y como nos dimos cuenta que no opinábamos igual (o al menos no en ese mismo mismo momento) el se fue tan rápido como llegó.

No se como aparecimos, ya no recuerdo quien lo hizo primero. Nuestros nombres podrían llegar a quedar bien juntos en una piedra y tus ojos tal vez se parezcan a los míos. Tal vez los veamos juntos en unas nubes que pasan atravesando el sol. Tal vez lo hagamos acostados en el pasto a la orilla del río, con las manos entrelazadas. O quizás sentados en una mesa de un bar. No lo sé. No me importa. Solo quiero ir descubriéndolo de a poco.

5.1.14

Mandar a cagar a todos esos rechazos, esas tristezas, esas desgracias. 
Tener algo bueno por lo que luchar 
te da fuerzas que no sabías 
que existían.

18.6.13

Ay, ay, ay, que no te siento mas.

¿Y qué mas da, si ya no tengo tu amor? Aprendí lo poco que dura la ilusión, lo aprendí de golpe con un balde de agua helada, con una copa de vino barato de lleno en mi cara. Es decir, horrible manera de aprenderlo. Asqueada de mi, intenté borrarte tantas veces. La ilusión estaba grabada a fuego en mi piel, casi como un tatuaje o una mancha de nacimiento. No sabía lo mucho que necesitaba esa marca, lo mucho y lo fuerte que me aferraba y que me negaba a borrarla. Rechazo, igual a marcar mas y mas profundo tu nombre en mi piel. Rechazo, igual a excavar en mis arterias, mis pulmones, mis huesos, tus palabras. 
Hasta que me hice fuego con vos. Muté. Cambiamos juntos, como cambian todos. La copa de vino barato se secó en mi cara, la mancha no se borró, pero se oscureció. Formás parte de mí, estás en mis arterias, mis pulmones y mis huesos. Estás por todas partes, pero no estás en ningún lado. Estás en tu sillón, fumando, tomando alcohol barato como el vino que tiraste. En mi cabeza ya no reinás. Mi corazón se lo di a otro.
Encuentro el placer que necesitaba al reemplazarte. Es sublime, es hermoso. Es perfecto dedicarle mis pensamientos, mis arterias y mis huesos a alguien que es mejor. Marco un nuevo nombre en mi piel, despacito y con dolor necesario. ¿Y qué mas da, si ya no tengo tu amor? Lo mejor de no tenerte es reemplazarte, es olvidarte. O al menos mandarte al fondo de mi cuerpo. Tal vez ahora habitás en mis pies, en mis dientes, atrás de las rodillas. En esos espacios olvidados, fríos, oscuros.En un lugar mas triste que mi cabeza.
¿Y que mas da, si ya no tengo tu amor? Tengo uno nuevo, mas claro, brillante y bueno. Un amor que durará, que me marcará por dentro y me hará fuego. Mutaré nuevamente, mutaré por ese amor, y voy a reemplazar esos pensamientos reinantes, absurdos, tortuosos. Ese amor nuevo estará grabado en mi piel, vos estarás fumando en tu sillón.

5.5.13

Salvación

Gracias por reaparecer desde tus sombras, te extrañaba
Me encanta cuando volvés a mi al menos por un ratito.

28.4.13

25.4.13

I'm still into you.

A veces sueño con que volvés.
No pasa el tiempo en mi cabeza. Para mí seguimos iguales. Vos con ese mismo saco, yo con el mismo vestido; los dos, las mismas emociones. Vos me decís las mismas palabras y yo me pongo el pelo atrás de la oreja. Y sonrío. No se que decir, me dejaste muda. Es como cuando nos conocimos.
Después me despierto, y la realidad es bastante lejana a lo que yo esperaba en mis sueños. No es verano, es otoño, y está nublado. La esquina está vacía, aunque se la ve llena de gente que va y viene. Me quedo parada, esperando que pase un milagro. Pero es imposible que estés acá.Ya tengo casi veinte años. No se cuantos tendrás vos, pasó tanto tiempo. Ojalá estés bien. Ojalá, al pasar por esta esquina, también te acuerdes de mí. Y ojalá, como yo hago, cuando paso por nuestra esquina, un domingo, a las 4, con el cielo despejado y el estómago revuelto, te quedes esperando un milagro, a ver si me ves venir cruzando la avenida. Y sonreímos, porque volvimos los dos.
Cada tanto pienso en vos. No extrañándote, porque como dije, pasó tanto tiempo. Si no mas bien con un amor que nunca mas sentí. Es la necesidad de estar segura que estás bien, que seguís siendo como eras cuando eras mío y yo era tuya, cuando nos pertenecíamos sin preguntarnos nada, y yacíamos en mi cama solamente mirándonos. Sabiéndonos amados, sin importar el mundo que vivía atrás de mi puerta. En pocas palabras, sólo quiero saber una vez mas, como te está yendo. Y si se me permite, si no es muy osado, desearte buenas noches.