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1.5.19

Revolviendo pensamientos viejos



Mi yo de hace 4 años, pasando por una crisis existencial, dejando una carrera universitaria tras 4 años de cursada, atravezando un gran pozo en la vida y cargada de dudas escribía:

"Y estoy avanzando cada vez mas rápido, lista para convertirme en la mejor versión de mi misma."

Hoy en día, con una crisis completamente distinta y con otras decisiones tomadas, pero casi igual de fuertes a las tomadas en el 2015 (aunque de un área de la vida diferente), el mensaje sigue estando vigente.

Tal vez mas fuerte que nunca.

17.2.14

Hay que matar algunas inseguridades.


Nunca te sentí tan lejano como en ese momento en que me abracé a tu pecho por largos minutos.

¿Por qué si parecía que algo bueno nos estaba pasando al mismo tiempo parecía ser una despedida?

Ahora pequeñas preguntas bailan en mi mente y no me dejan descansar.
¿Y si nunca soy lo que alguien necesita? Quizás todo lo bueno que creí tener es lo menos bueno de otras personas.
¿Y si todo lo que me gustaba de mi es todo lo que odiás? Pareciera ser que no nos conocemos nada.

Todo terminó ahora, creo.
Ya lo arruiné otra vez (todo por dejarme vencer por el miedo a sentir algo mas).

7.12.08

· No mas voces rotas!

Te podés estar muriendo, que no se van a dar cuenta.
Pero si fuiste feliz así, ¿para que cambiar las cosas?
¿Estas segura de querer cambiar?



[ Hoy estás escribiendo peor que nunca, tardás siglos, y las letras se te mezclan. ¿Qué te pasa? ]

4.10.08

Ella y yo.

Ella se ríe de ella, y se empieza a marear, porque el mundo gira tan rápido ahora, cuando la realidad se distorsiona con la mentira. El cielo se juntó con la tierra y las estrellas me están abrazando. Pero ella no parece verlo, porque se está cegando a sí misma con un trapo sucio, marcándose de por vida enfrente de todos. Al mismo tiempo, yo suspiraré resignada, porque se que ella no está feliz. Paso, paso, paso. Golpe, golpe, golpe. Así andamos de la mano, mientras yo lloro y ella se ríe de ella, usando una máscara de papel maché. Así es como nos mentimos día a día, y nos referimos a nuestras tristezas como un chiste más. Pero se lo que esconden sus ojos. Escucho el sonido de su dolor. Sonido tan natural. Veo su hambre de amor. Quiero abrazarla, pero se me pierde entre los brazos, y lloro desconzolada, porque no la puedo encontrar. Y si, ella se sigue riendo, ¿qué mas puede hacer? Cuando su corazón se pare unos segundos, y su sangre deje de fluir, ¿que mas podré hacer yo? Somos dos personas distintas, no puedo evitar que ella se ría y que yo llore. Ella no quiere que las estrellas la abrazen, yo no quiero sufrir. Claro, estamos jugando un nuevo juego, pero ambas estamos perdiendo de algún modo. Ella no lo nota (o, parece no notarlo), y yo, perdí las esperanzas. La partida acabará pronto. Y me quedaré sola. Ella se quedará fría. Sufriendo. Vomitando palabras, tristezas y problemas. Pero nadie sabrá escucharla. Porque yo voy a estar muy lejos, deambulando. Suspirando resignada. ¿Querrá volver? ¿La volveré a abrazar? ¿Estará su piel cálida para cuando me sonría de nuevo? Quiero espantar este nuevo miedo, pero es mas fuerte que yo. Y definitivamente, mas fuerte que ella. Débil y sola. No quiere colaborar, no me ayuda a espantarlo. Así es como me preocupo día a día, mientras caminamos de la mano, ella riéndose de ella, yo, pensando en el futuro. Viendo sus ojos tristes, sus manos frías, sus huesos calados, su humor de perros. No sabe que la amo. Y que me quiero reír de ella. Pero las estrellas me están aplastando, nos están separando. Ambas buscamos la felicidad. Pero vamos por caminos muy distintos. Estoy segura que ella está equivocada. Dobló mal, y con su orgullo bien en alto, no sabrá regresar. Pronto será muy tarde, el juego habrá acabado y estará perdida. No se que hará en ese entonces. Prefiero taparme los ojos con el mismo trapo sucio de ella. O ponerme una máscara de papel maché. Así, para que nadie me vea sufrir. Para que ella no se enoje al ver que estoy preocupada.