Me mudo otra vez. Novena casa en mis 17 años de vida, algo digno de contar. Somos nómadas. Nos aburrimos rápido, no se. Algo nos pasa.Asi que hoy decidí torturarme un poquito, así como me gusta hacer desde hace años. Me senté, rodeada de cajas, cajitas, papeles, agendas y cuadernos viejos. Rodeada de miles de recuerdos, me senté y revisé uno por uno.
Llegué a la conclusión de que lo bueno de la mudanza es siempre eso mismo, la posibilidad de dejarlo todo atrás y empezar de nuevo.