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1.7.12

Se cae el cielo, se separa la tierra. El sol no brilla, las estrellas desaparecen. La luna oscurece, el día se acorta y las noches son mas largas. Ya no hay sonidos, no hay olores ni colores, no hay texturas, tampoco hay movimiento. El tiempo no pasa, las nubes son espesas. Me quedo quieta en la oscuridad sintiendo cosas nuevas. Y tengo las manos vacías, esperando, esperando..

El día oscuro que el cielo se apagó queda lejos en mi pasado. Las horas nunca pasaron, estamos en la misma situación. A veces volvías y me acomodabas un mechón de pelo atrás de la oreja. A veces te ibas. Yo siempre esperé con las manos vacías.
Ese día oscuro decidiste lastimarme. Yo lo acepté. Soy fácil de lastimar. Lo acepté porque no tengo otra opción mas que esperarte, y acariciarme las heridas despacito, esperando que sanen. Cicatrizo con lentitud. Creo que a mi cuerpo le gusta estar lastimado. Y mi corazón rechaza todo tipo de ayuda.
Una vez viniste a mi mundo frío y húmedo, cuando yo estaba acostada, desnuda, inválida. Tus manos llenaron las mías por un momento. Ya no me lastimabas, ya era inmune a vos. Creí que me estabas curando esas heridas que antes habías causado. Me acariciaste el corazón una vez mas. Desde lejos, muy despacio. Y cuando pensé que estabas ahí para salvarme de ese espacio oscuro, me abandonaste una vez mas.
 
Mi cuerpo funciona como una cárcel cuando vos no estas para llenarme las manos vacías.