Mostrando entradas con la etiqueta sueños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sueños. Mostrar todas las entradas

10.8.19

En mi cabeza hay una revolución gestándose. Una parte de mi, quiere saber de vos. La otra, no tanto.
Encima anoche soñé con vos y con tus amigos; cenábamos en la casa de uno de ellos. En mi sueño vos y yo no estábamos juntos ya; era todo muy incómodo. Y yo era tan social como siempre, hablaba con todos, me reía, tomaba. Y vos llegabas y eras todo caras serias y pocas palabras (nada fuera de lo ordinario.)

Me levanté angustiada, porque me di cuenta de qué era lo que me pasaba:
No te extraño a vos. Extraño tener a alguien. Extraño salir de noche y tener a donde quedarme a dormir. Extraño un cuerpo junto al mío. Extraño tener a alguien a quien mandarle un mensaje cuando me pasa algo lindo. Extraño tener una relación.

Pero  no extraño N U E S T R A relación.

Ay, qué carajo quiero, ya no lo sé.

9.3.13

17.12.10

In my flying machine, up she goes !

Yo prometo cuidarte, abrigarte cuando hace frío. Espantar tus pesadillas, si vos espantás las mías. Y así para siempre estaremos juntas, porque nada podrá separarnos.

Que feo fue despertarme a la mitad de la madrugada sin poder sacarme esa imagen de la mente, y llorar en silencio, porque nadie estaba ahí para calmarme. Lo menos que pude hacer fue levantarme en la oscuridad e ir a ver como dormías. Estabas tranquila, tal vez soñando con un mundo perfecto. Entonces me di cuenta que para mi sos muy pequeña y frágil, tan vulnerable a los males que te rodean, tan chiquitita. Consentida, pero tierna. A veces molesta, pero aún así el remedio perfecto para todas nuestras desdichas. Y tras besarte la frente me fui, no aliviada todavía porque siempre está el peligro rondando. Pero por lo menos pude volver a dormirme.

16.3.10

Tu última carta me decía..


Y suavemente pidió que me callara.
-No te preocupes.- me dijo mientras caminabamos por la plaza. Era noche cerrada, oscura y fría, yo debería estar ya en casa, pero como me lo pedía, no podía preocuparme. Abrazé mi cuerpo intentando cubrirme a mi misma y no sentir como el viento helado me atravezaba cruelmente. Y me acompañó hasta casa caminando, yo llevaba puesta su campera de cuero gastado que tenía su perfume tan varonil. Disimuladamente respiraba ese aroma que tanto me costó olvidar. Me despidió con un beso y ahí me desperté.
Otro sueño lindo en el cual su cara no existe,
es una mancha extraña sin personalidad.