24.5.09

Vuela tan alto que no se ve. Y habla tan despacio, llora tan invisible. Ríe. Muere con el sol, y renace de sus cenizas cada tanto. Para volver a volar. Para volver a ser como es. Y todo se transforma tan fácil y sutil, que darse cuenta es como un golpe en la cabeza. ¿En esa cabeza suya, o en la mía? ¿Qué se yo? ¿Qué sabemos? Un poco más que ayer. Un poco mas, y toda la vida.
La cosa es que se me está volando tan lejos, está hablando tan suave y llorando como no puedo ver. Se caen las nubes y se secan los ojos. Otra vez se nos cierran las puertas. No, yo no pude escuchar. Pero darse cuenta, fue como un golpe en MI cabeza. Un golpe en mi corazón. Como estrellarse contra el cristal, y romperlo en pedacitos. Y clavármelo en las manos, sufriendo de a poquito.
Y (creo) sin merecerme tal dolor.

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