13.1.10

Yo me quiero casar con alguien que se llame Marco Antonio de la Puente (jajaja)

No era la primera vez que se fijaba en esa pequeña abertura en el suelo. Era como una rajadura en la madera del parqué, una cicatriz en la sala de estar. Un fuerte golpe, y el piso se partió en dos, abriendo una grieta que se tragaría todo lo que alguna vez tuvo sentido..

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