6.7.10

Hay mañanas lindas, en las cuales desayuno y salgo a caminar. Hay mañanas tristes, esas lluviosas y grises, en las que me levanto temprano y me vuelvo a dormir. Otras son nostálgicas, y el silencio de la casa me envuelve mientras me siento en el sillón viendo la televisión apagada. Muchas mañanas tengo frío y me visto de invierno. En algunas me siento muy mal, y no se que hacer con mi vida. Esas son las peores, porque no se por donde arrancar el día y solo quiero quedarme en cama mirando el techo. Unas mañanas son claras, porque a la noche no bajé la persiana y el sol me descubrió mientras dormía. Y otras que son oscuras se me van muy rápido, ya que me levanto al mediodía. Las mañanas coloridas, que me recuerdan a mi infancia, me encuentran a eso de las 10 sentada y despeinada sobre las sábanas, mientras que las mañanas monótonas son esas aburridas que me obligan a levantarme y encontrarme con el mundo real. Pero hay unas mañanas especiales, indescriptibles. Son mañanas increíbles, esas en las que abro los ojos y te veo a mi lado.

1 comentario:

Arita dijo...

Yo quiero una de esas mañanas especiales..
Me ha gustado mucho.