21.9.10

La ciudad a veces se me colorea en tonos grises y me marea, me marea. Y las nubes están tan bajas que me mezclo en ellas, giro, me muevo, corro, río y allá estás vos. Vos, que me tendés una mano cálida y me sonreís. Pero entonces el viento sopla y las nubes se sacuden, se opacan. Te perdés en ellas, porque vos también tenés ese tono gris oscuro que marea. Te perdiste y no te puedo encontrar.
Hasta que en un momento determinado, siento una mano en mi espalda, siento unos brazos rodeando mi cintura, una respiración lenta sobre mi cuello.
Las nubes se dispersan.
Sale el sol.

Me abrazaste y vuelvo a respirar..

No hay comentarios: