te besé una vez mas, y descubrí cuánto me gustan tus besos.
me dejé llevar, borrando todo rastro de idea clara, sumiéndome en una nebulosa.
no pude comparar. mas tarde si pude detenerme a reflexionar, y en mi cabeza enlisté todas las sensaciones que me dejaste, cada escalofrío, cada cosquilla, cada suspiro.
y cuando abrí los ojos, sonreí. tu mirada era nueva, brillante, expectante. la mía se reflejaba en la tuya, y parecíamos parte de la misma cosa. así me di cuenta que aquí no habría malos besos.
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