Cuando llega al 3000 para. El juego la aburrió.
Mejor imaginar cómo se siente la nieve. ¿Se deshace? ¿Cuánto dura un poquito de nieve entre sus manos? ¿Será que allí afuera hace tanto frío que esas manos suyas no tienen calor, y la nieve dura largos períodos de tiempo entre sus dedos? ¿Minutos? ¿Horas, quizás?
No había visto nevar jamás, hasta que una buena mañana despertó y por la ventana vio como afuera caían miles y miles de gotitas blancas, ni líquidas ni sólidas: pura nieve. Y ese momento fue mágico, porque le dio la libertad que no sentía hasta entonces. Su cabeza voló miles de kilómetros, y con una sonrisa fugaz pensó que ese mismo cuadro invernal maravillaría a sus hermanos menores.
A la nieve ya se acostumbró, igual que al gris, a la soledad, y a veces se acostumbra también a su propia cabeza y a todo lo que allí recrea. La salvación para pasar el tiempo fue su propia imaginación. Su arma mas fuerte. Su creatividad. Creó todas aquellas historias que tenía reprimidas, exprimió sus últimas ideas y voló a un reino de fantasía, esos que tanto le gustan. Y como lo suyo son las imágenes, las texturas y los colores, adentro de su ser se inventó todas esas fotos que todavía no había sacado.
De todas formas, el tiempo avanza lento. Pero cada segundo que pasa reafirma su convicción. No lamenta lo sucedido, no siente rencor, ni siquiera tiene miedo. Todo le dice que hizo lo correcto. Todo dentro de esas cuatro paredes le da una mayor fortaleza que la que ya tenía.
Y prende la tele, para sentir una compañía que no tiene. La maravilla el idioma, lo siente tan lejano y distinto, una perfecta distracción. Es curioso, pero cuando lo escucha siente que esta de nuevo en su casa, tal vez por lo distante que parecen esas palabras que no entiende.
De día se siente en paz, en equilibrio. Por las noches es cuando mas extraña.
A veces pasa horas sin hablar. Otras veces, aún cuando esta sola en su celda, habla porque siente que va a perder la voz si no. Se dibujó un pianito en una hoja, y toca Michelle de los Beatles para que no se le entumezcan los dedos. Escucha los sonidos en su cabeza con la misma claridad que cuando los escucha en un piano real. En el silencio los sonidos, las imágenes, las emociones se hacen mas fuertes adentro suyo.
También desarrolló la capacidad de transportarse a otros lugares. Imagina que pasea por Caballito. Se ve de la mano de sus hermanos en alguna plaza. Se ve bordeando una playa desierta. Se ve en un avión volviendo a casa.
Cuando llega la noche se da cuenta de que pasó otro día inmersa en pensamientos hilvanados así nomás.
De todas formas, el tiempo avanza lento. Pero cada segundo que pasa reafirma su convicción. No lamenta lo sucedido, no siente rencor, ni siquiera tiene miedo. Todo le dice que hizo lo correcto. Todo dentro de esas cuatro paredes le da una mayor fortaleza que la que ya tenía.
Y prende la tele, para sentir una compañía que no tiene. La maravilla el idioma, lo siente tan lejano y distinto, una perfecta distracción. Es curioso, pero cuando lo escucha siente que esta de nuevo en su casa, tal vez por lo distante que parecen esas palabras que no entiende.
De día se siente en paz, en equilibrio. Por las noches es cuando mas extraña.
A veces pasa horas sin hablar. Otras veces, aún cuando esta sola en su celda, habla porque siente que va a perder la voz si no. Se dibujó un pianito en una hoja, y toca Michelle de los Beatles para que no se le entumezcan los dedos. Escucha los sonidos en su cabeza con la misma claridad que cuando los escucha en un piano real. En el silencio los sonidos, las imágenes, las emociones se hacen mas fuertes adentro suyo.
También desarrolló la capacidad de transportarse a otros lugares. Imagina que pasea por Caballito. Se ve de la mano de sus hermanos en alguna plaza. Se ve bordeando una playa desierta. Se ve en un avión volviendo a casa.
Cuando llega la noche se da cuenta de que pasó otro día inmersa en pensamientos hilvanados así nomás.
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